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Cause is quarter after one, I’m little drunk and I need you now…

No son la una y cuarto, y ni siquiera estoy borracha. Pero esa canción está sonando y me ha recordado que te necesito ahora, aunque creo que siempre “te necesito ahora”.
Hagas lo que hagas, por favor recuérdame.
No importa con quién esté porque sé que eres imposible de superar, da igual lo que hagan los demás.

Creo que mi mensaje queda bastante claro.
Un beso.

Lo único que quiero.

Si quisiera hacer algo de provecho con mi vida, me metería en la biblioteca y no saldría hasta aprenderme la Biblia- o cualquier coñazo similar.

No quiero que mi familia pueda presumir de mí delante de sus amigos porque no quiero que mi familia presuma de mí. Así de simple.

No quiero ser médico, ingeniera ni ninguna de esas mierdas que te dan todo el dinero del mundo a cambio  de tu tiempo porque el tiempo es jodidamente más importante que todo el dinero del mundo.

Sólo necesito algo que me dé de comer y que me permita vestirme y sobrevivir y que no me quite nada importante. Quiero hacer algo de lo que mi familia no pueda presumir y de lo que mis amigos- sólo mis verdaderos amigos- sí. Quiero salir de esta gran mierda que es España, quiero viajar y conocer gente extraña de la que poder contar mil y una anécdotas con sonrisas incluidas. Quiero que mis conocidos me miren y digan ‘Esta niña jamás crecerá, pero ¡qué vida está viviendo…!’. 

Si alguna vez alguien se hubiese molestado en preguntarme, pararían de insistir y sabrían que lo que quiero es ser camarera en algún bar bonito o cualquier otra cosa de ése nivel. Como en las películas: las protagonistas no tienen nada, excepto ese trabajo, la habitación de un motel y un coche precioso en el que se sienten libres.

Quiero sentir que en el único sitio en el que encajo es dentro de mi coche.

Sólo quiero una vida con-poco-dinero-pero-sobreviviendo. Y con una buena banda sonora: Bob Dylan, Marley, Jim Morrison, los Who, Pink Floyd y Sabina.

Todo lo bueno que se pueda hacer, lo haré.

Éso es lo único que quiero.

Así están las cosas.

Quiero arreglarme y salir de aquí. Ir a lugares en los que no conozca a nadie y en los que pueda confiar en los desconocidos. Quiero dejar de estudiar la mierda que me mandan porque no me sirve ni para fumármela- realmente no me enseñan nada de lo que yo quiero saber.

Necesito una caja metálica para guardar los cigarrillos porque siempre acaban aplastados en el bolsillo pequeño de mi mochila y necesito encontrar a alguien que busque lo mismo que yo y que tenga una guitarra para que me enseñe a tocarla.

No quiero más chicos bonitos que sólo hacen daño o que son buenos pero no lo suficiente como para sacarme siempre una sonrisa.

Los chicos feos, algunos, saben amar de forma bonita. Pero claro: ¿quién quiere un chico feo pudiendo tener a un cabrón que sale bien en las fotos como novio?

¿Y quién coño quiere que le amen sin tener que poner nada de su parte?

No todas las niñas quieren que las quieran; algunas sólo necesitan confiar en sí mismas todo el tiempo. Pero éso es difícil cuando tu abuela le dice a tu hermano pequeño que no se acerque a ti porque sólo le vas a hacer daño.

A veces, hacer daño es demostrar amor. Pero nadie quiere que le demuestren amor  si para ello le vas a joder la vida, supongo.

Así están las cosas: la gente hace daño porque alguien les ha jodido mucho antes y ya se les ha olvidado cómo tratar bien a las personas y a las cosas. Ni siquiera es culpa suya, pero siempre son los mismos los que se quedan castigados.

 

Hoy no es un buen día.

Hoy no es un buen día. Aunque, bueno, casi nunca lo es…

Me apetece sacar un cigarrillo y sentarme en un lugar alejado de todo. Siento que no estoy cómoda con nadie de los que conozco pero necesito hablar con alguien. Da igual de lo que sea, sólo necesito distraerme y olvidarme de dónde estoy y de quién está sentado a mi lado en esta mierda.

Sobre todo necesito que alguien me escuche sin que me interrumpa y que al acabar de hablar no me reproche nada de lo que he dicho; que le parezca bien y simplemente asienta. Realmente tiene que gustarle lo que le he contado porque he elegido hacerlo. Y no puede haber miradas de desaprobación porque le he abierto mi-puto-alma y debe sentirse orgulloso de haberme oído porque nunca abro la boca para decir cosas serias.

Pero aquí no hay nadie con quién hablar. Todos son conocidos y yo no confío en la gente que conozco porque no les conozco del todo. Ése es mí problema. Por eso me gusta estar sola.

Estoy buscando a alguien que me haga sentir especial, aunque puede que no exista”.

 

Presentación.

El otro día, abriendo la pequeña maleta-de-mis-cosas, encontré varios folios llenos de letras que escribí tiempo atrás.

Pensé que me gustaban demasiado como para que se quedasen metidos en el sobre rosa hasta que los perdiese, así que decidí hacerme este blog.

Bueno, por eso y porque la app de Blogger es mierda y me pone demasiado nerviosa.

Buenas tardes.