Jersey.

Me acuerdo de la noche en la que me dijiste que me querías.
Es verdad que ya me lo habías dicho antes, un millón de veces, pero fue esa cuando decidí creerte.
Cuando terminamos de hacerlo en tu cama y se me antojó fumar en el balcón.
   Te quiero porque a mí me gustan las cosas bonitas y mi jersey sobre tu cuerpo supera con creces todas las que he visto.

Fue ahí cuando me sonaste de verdad, cuando nos pensé juntos y me sorprendí a mí misma sonriendo.

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